«La llorona»
«La llorona» ha sido una canción muy popular en México. Aunque se cree que es bastante antigua (parece que de mediados del siglo XIX), ésta se popularizó gracias a Chavela Vargas y Óscar Chávez. Aunque puede ser que su fama mundial se deba a la película Coco de Disney. Debo reconocer que esta última versión cantada por Ángelica Vale es una de mis favoritas. En realidad, la canción misma, la cante quien la cante, me gusta y me hace recordar aquella tierra mixteca/zapoteca de donde surgió. Me viene también a la mente la conocida leyenda de la mujer que busca a sus hijos. Sin embargo, puede que aquel mito haya inspirado al autor desconocido que le dio letra a la canción. Pero la balada no trata de unos niños perdidos cuyo dolor desgarra a la madre. Trata, sin embargo, del dolor. Pero del dolor pasional por la amante que se ha ido. Es una más de las canciones mexicanas que cultiva el sufrimiento. ¿Se podrá comparar la pérdida de los hijos con la de un amante? Supongo que no. Aunque bien dice la canción: «El que no sabe de amores, Llorona, no sabe de martirios.»
Maricruz Zambrana Jirash. 23 de septiembre de 2022.
«Silbato y maracas prehispánicas»

Aquel que visite México no puede perderse el sonido de las flautas que pudieran transportarnos al México Prehispánico. Ya sea afuera del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México en el momento mismo en que los llamados Voladores de Papantla comenzarán su espectáculo o casi en cualquier zona arqueológica del país en que los vendedores ambulantes anuncian sus artesanías con una flauta o silbato asemejando la música autóctona. En realidad la música prehispánica no está escrita por lo que es difícil saber cómo era realmente. Se sabe que tanto los cantos como el sonido instrumental se relacionaban con conceptos mágicos (o religiosos). Las pocas fuentes escritas que se tienen al respecto provienen de los cronistas españoles. De acuerdo al arqueólogo alemán Arn Adje Both, los primeros instrumentos musicales datan de antes del 2500 aC. Eran objetos simples con los que los mesoamericanos hacían música: raspadores de hueso, caparazones de tortuga y conchas marinas. Los instrumentos musicales más elaborados, como silbatos, flautas y tambores, se podían encontrar ya durante el preclásico tardío (del 2500 al 150 DC) como este silbato que representa a un danzante que toca las maracas y que fue enviado a Madrid para formar parte del Gabinete de Historia Natural.
Maricruz Zambrana Jirash, 13 de septiembre de 2022.
«La maldición de la Malinche»
Me gusta escuchar música que narra alguna parte de la historia. Como los famosos corridos mexicanos o las canciones que cantaban republicanos o franquistas durante la Guerra Civil Española. «La maldición de la Malinche» de Amparo Ochoa y Gabino Palomares no nos dice nada nuevo aunque sí lo hace de una manera poética. Los mexicanos tenemos la maldición de haber visto a los españoles como dioses. «En ese error nos quedamos 300 años de esclavos.» Lo que me interesa de esta canción es que nos cuenta más acerca de lo que se pensaba en 1975 -cuando la misma fue compuesta- que de todo el periodo virreinal. Pobre Malinche que su maldición ha hecho que México no despegue. Los culpables de la pobreza del país son los extranjeros, los blancos, los occidentales, los barbados. Ésa es una manera de ver la historia. La otra es reconociendo nuestra propia culpa y, de ahí, intentar remendar los errores. Pero ¿a quién le gusta reconocer sus errores? Siempre es más fácil tener un chivo expiatorio como el culpable. La canción, sin embargo, sí cuenta una muy triste realidad. Aquella en la que el rubio es bien recibido y el indio humillado. Pero no fueron los españoles de hace 500 años quienes hicieron tal distinción, sino los mexicanos actuales. Nosotros, los mestizos, los que tenemos mezcla de sangre somos quienes deificamos a los güeros y dejamos de ver a los indígenas. Pobre Malintzin que hasta de racismo se le ha acusado.
Maricruz Zambrana Jirash. 6 de septiembre de 2022.
