¿De dónde viene el término «malinchista»? Todos los mexicanos lo sabemos. De «La Malinche». La amante de Hernán Cortés. Aquella mujer que decidió traicionar a su patria y ayudó a los conquistadores. A muchos nos han contado la historia de esa manera. Malinche no se llamaba Malintzin ni Marina. En realidad, desconocemos cuál era su verdadero nombre. Aquel que estaría relacionado con el día de su nacimiento como se acostumbraba en el México Prehispánico. Lo que sabemos es que los españoles al bautizarla la llamaron Marina y que aquellos que hablaban náhuatl, al no utilizar la r en su lengua, lo convirtieron en Malina. Al verla como una gran señora -la única mujer fuera de la familia de Moctezuma quien habló con el tlatoani- le agregaron el sufijo tzin que significa el respeto que mostraban hacia ella. De ahí que la conozcamos como Marina o Malintzin. Ella no traicionó a su patria. La patria no existía en el siglo XVI. Las nacionalidades, tal cual las conocemos hoy, fueron un invento del siglo XIX. Invento que se ajustó como anillo al dedo para crear un país dentro de un territorio dividido y con múltiples identidades y lenguas. Más aún, Malintzin no era mexica. Los españoles sí conquistaron México con ayuda de esta gran mujer (entre muchos otros indígenas que también ayudaron), pero México se reducía al territorio que ocupaba el Imperio Mexica. De acuerdo a Bernal Díaz del Castillo, Malintzin nació en Olutla, un poblado de la actual Veracruz que se encontraba fuera de los límites del mal llamado Imperio Azteca. Habrá sido uno más de los tantos pueblos sometidos o que intentaron someter los tenochcas. Malintzin, quien fue robada o regalada como esclava desde niña, no tenía por qué tener ninguna lealtad hacia los mexicas. Así que ni traidora ni malinchista. Malintzin debería de ser el emblema de muchas mujeres que luchan por superarse. Los mexicanos, además, deberíamos de adentrarnos en lo poco que se conoce de la vida de esta gran mujer para cerrar heridas que fueron creadas en en siglo XIX.
Categoría: Relatos
«Malinchista»
6 de septiembre de 2022
«Eres una malinchista». Me han llamado así alguna que otra vez. Desconozco si fuera de México las personas conocen lo que significa el término «malinchista». De acuerdo a la RAE, malinchista es aquel que «muestra apego a lo extranjero con menosprecio de lo propio.» No considero que yo menosprecie lo propio. No al menos ese México profundo que es una mezcla hermosa de lo indígena con lo español. Qué digo con lo español. Los hispanos nos heredaron la mayor parte de su cultura, pero también llegaron franceses, alemanes, libaneses, judíos y hasta húngaros (uno de mis alumnos era descendiente de algún húngaro perdido que llegó a México en tiempos de Maximiliano de Hasburgo y decidió no volver al Imperio Austro-Húngaro cuando Benito Juárez derrotó al jefe del Segundo Imperio Mexicano). Ahora que me encuentro lejos de la tierra que me vio nacer, la nostalgia me invade. Hoy por la mañana, por ejemplo, recordé esas veces que iba de madrugada por un café o un moka (mezcla de café con chocolate caliente estilo mexicano que desprende un exquisito olor a canela) al Jarocho que se encuentra en Coyoacán. Vienen a mi memoria mis viajes por Palenque o Huejotzingo. Aquellas veces que me iba con suficiente tiempo a la ENAH (Escuela Nacional de Antropología e Historia) para sentarme en la pirámide de Cuicuilco a sentir un poco de paz dentro de la caótica ciudad. Conozco la historia de México y la acepto tal cual es. No tengo menosprecio por aquello que ha formado México. Aunque una parte de mí sí muestra apego a lo extranjero. La falta de orden, de limpieza y de seguridad son algunas de las cosas por las que muestro desprecio de mi país. La libertad, sobre todo la libertad es lo que admiro de algunos países extranjeros. La música y el cine extranjero los he preferido sobre lo mexicano. Y en cuanto a literatura, admiro tanto a escritores de una nacionalidad como de otra. ¿Tener en mi lista de Spotify mayoritariamente música en inglés me hace ser malinchista? ¿Rechazar a cierta parte de la sociedad mexicana por corrupta, arribista y prepotente me hace ser malinchista? ¿Preferir haber salido de México en busca de un futuro mejor para mis hijas me hace ser malinchista? Habría que conocer a fondo la historia de Malintzin para saber que ella no traicionó a su patria. El término malinchista está mal empleado. Es parte de una construcción identitaria decimonónica. Comprendiendo esto, entonces sí soy malinchista.
