La novela histórica del México Colonial

La novela histórica no es el género literario que más aceptan los críticos. En España es uno de los géneros más leídos y quienes saben de literatura mencionan que el auge en este tipo de libros los ha banalizado y han perdido tanto el rigor histórico como la calidad literaria (El País, 3 de abril de 2010). Así que resulta que ni novela ni histórica. Aun así, en la Península Ibérica sus portadas desbordan los escaparates de las librerías. Uno puede encontrar una novela histórica casi para cualquier periodo de la historia. El Medioevo, el Imperio Romano, el Renacimiento y ni qué decir de los cientos (o miles) de libros que abarcan el siglo XX, en especial la Segunda Guerra Mundial. Los escritores españoles, además, han divulgado la historia de su país a través de este género. Desconozco si han abusado o no del género pues debo reconocer que no soy gran consumidora de ellos. Prefiero leer directamente textos históricos, o bien, otro tipo de novelas. Aun así, por más que la calidad literaria no sea la mejor y que el rigor histórico decaiga (habría que pedirle a las editoriales mayor rigidez, aunque supongo que es mucho pedir cuando lo que necesitan es vender ante la competencia abismal que tienen hoy en día con tantas otras maneras de entretenimiento) yo defiendo este género. En México cada vez son más las personas que lo único que leen son mensajes de WhatsApp (mal escritos, por cierto) y, dentro de poco, con los ya célebres mensajes de voz, ya ni eso se lee. Y ni qué decir del conocimiento histórico de los mexicanos. A lo mucho, conocen el discurso oficial maniqueista en donde los españoles son malos, Miguel Hidalgo bueno, Maximiliano malo, Benito Juárez bueno y así podría seguirme el resto del siglo XX catalogando personajes entre buenos y malos como si los matices no existieran. ¿Y si esa gente que se ha creído el discurso oficial que hace de Malintzin una mala mexicana leyera la novela de Laura Esquivel para crearse su propio juicio de valor? Supongo que aunque no se consiga un rigor histórico (lo cual es difícil de conseguir tanto en una novela como en un una serie de televisión o en una película debido a que el director o escritor tiene que elegir uno de los tantos discursos histórico que hay para cada hecho), aquella persona que se entretuvo con un libro terminará por  conocer más acerca de ese periodo histórico, además de que mejorará su ortografía, dejará su teléfono a un lado por unos minutos (u horas si tenemos suerte) y se convertirá en una persona más crítica con los discursos políticos. Sin embargo, lo que veo es que en México ni siquiera es que haya pocos lectores de novela histórica, sino que incluso este género literario es muy pobre. Llevo días en búsqueda de algún buen libro contemporáneo que me remonte a la época colonial y no he encontrado ni uno solo. Trescientos años de historia no han inspirado a ningún escritor a contar alguna odisea que se ambiente en esa época. Supongo que tenemos una puerta abierta aquellos de nosotros que queremos adentrarnos en el maravilloso y aterrador mundo de intentar ser escritores. Si conoces alguna novela histórica de este periodo te agradeceré me lo dejes saber en los comentarios.

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