Durante una clase de historia que le doy a un grupo cercano de amigos y familiares -todas ellas personas cultas- me di cuenta que pocos saben quién fue Gonzalo Guerrero. Recuerdo que yo conocí de él en alguna publicación de México Desconocido de principios de este siglo. Nunca durante mis años de estudiante mencionaron ese nombre. Curiosamente tampoco el de Jerónimo de Aguilar, que fue fundamental para el proceso de la Conquista, al menos para la primera parte ya que fue el primer lengua (traductor) de Cortés. Antes de que Malinche mostrara sus dotes lingüísticos.
Me parece muy interesante cuestionar por qué estos dos españoles han sido disminuidos en la historiografía mexicana. Pero responder eso sería casi hacer una tesis de investigación histórica. Lo que me hace escribir en este momento es Gonzalo Guerrero y la poca difusión que se le ha dado.
Un amigo mío de la Facultad (gracias a Aaron Hernández) me recomendó el libro de Eugenio Aguirre titulado Gonzalo Guerrero. De inmediato comenzó mi búsqueda para adquirir el texto en cuanto antes. En Amazon (España) lo encontré por poco más cien euros. Mi amor al arte no llega a tal punto para desembolsar tal cantidad por una novela histórica. Afortunadamente una librería de viejo en Madrid (Librería Dedalus) lo tenía a un precio bastante accesible.
El libro narra desde el punto de vista del mismo Gonzalo Guerrero. ¿Por qué se embarcó hacia el Nuevo Mundo? Su naufragio, su ascenso entre los mayas, su soledad en una tierra completamente distinta a la que había nacido. La desolación que sintió al perder al dios que lo había guiado toda su vida. Al mismo tiempo, el autor se adentra en los ritos y costumbres de los mayas de aquella época, ya una civilización en decadencia después de siglos de esplendor. Narra también el amor entre Gonzalo Guerrero e Ix Chel Can. Es una novela que tiene de todo: una buena trama, personajes bien definidos, un giro que le cambia la vida al protagonista, una historia de amor. Es una lástima que se haya dejado de editar. Estoy convencida que lo que más necesitamos en este momento son historias de personas de distintos mundos que se unen y que forman una nueva raza. El escritor Eugenio Aguirre ha de pensar lo mismo que yo. Y supongo que por eso escribió también el libro Isabel Moctezuma que habla de la única sobreviviente de la familia del gran tlatoani que terminó casándose con un español. Otra gran historia de mestizaje cuya linea sucesora perdura hasta el día de hoy. La buena noticia es que esta novela, más reciente que la anterior, se puede conseguir mucho más fácil. He de ir en la caza de este otro libro para adentrarme, de una manera entretenida, en la vida de esta mujer.
