Curiosidades del Nuevo Mundo

Qué días aquellos en los que mi única responsabilidad era estudiar. Recuerdo una tarde que al salir de la Facultad de Filosfía y Letras de la UNAM, en Ciudad Universitaria, decidí caminar hasta la Colonia Roma. Según Google Maps son 14 kilómetros en linea recta (ya que una misma calle conecta estos dos puntos). Apenas la mitad de distancia de lo que mide la Avenida Insurgentes, la calle más larga de México (y la sexta del mundo). Intento ahora pasear por la calle más larga de Madrid, la emblemática Calle de Alcalá, que, aunque su distancia es más corta que lo que anduve cuando era estudiante, no me da tiempo a recorrerla en su totalidad. Entre las responsabilidades que uno adquiere de mayor y que sigo pareciendo turista en Madrid (aunque ahora vivo aquí) y me paro cada dos minutos para hacer fotos, apenas me da tiempo de caminarla de la Puerta del Sol hasta su intersección en la Calle de Goya. Paso, sin embargo, por el Palacio de Goyoneche que es mejor buscarlo en internet como Real Academia de Bellas Artes pues el otro nombre nos lleva a un palacio homónimo que se encuentra en Perú. El de Madrid fue construido en el siglo XVIII y años después comprado por Carlos III (obvio el de España, el de las Reformas Borbónicas, aunque hoy está de moda el nuevo Carlos III del Reino Unido) para albergar el Real Gabinete de Historia Natural a donde fueron llevados la mayor parte de los objetos que eran traídos de América (como una pierna con huarache maya cuya imagen pueden verse en mi Instagram hikaya_history). Era la única manera que los reyes españoles podían acaso imaginar cómo eran las tierras de los que eran dueños. En esos gabinetes había desde restos arqueológicos de las civilizaciones vencidas hasta cualquier tipo de fauna y flora que pudiera sobrevivir al paso del tiempo. La colección que albergó el Palacio Goyoneche en Madrid ahora se encuentra en el Museo de América. Espero un día lluvioso para sustituir las caminatas por los museos y acercarme a ver aquellas curiosidades del Nuevo Mundo que a mí me transportan a mi viejo mundo.

Gabinete de Historia Natural de Ferrante Imperato, Nápoles 1599. Museo de América.

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