«Marina, Malintzin o Malinche»

¿De dónde viene el término «malinchista»? Todos los mexicanos lo sabemos. De «La Malinche». La amante de Hernán Cortés. Aquella mujer que decidió traicionar a su patria y ayudó a los conquistadores. A muchos nos han contado la historia de esa manera. Malinche no se llamaba Malintzin ni Marina. En realidad, desconocemos cuál era su verdadero nombre. Aquel que estaría relacionado con el día de su nacimiento como se acostumbraba en el México Prehispánico. Lo que sabemos es que los españoles al bautizarla la llamaron Marina y que aquellos que hablaban náhuatl, al no utilizar la r en su lengua, lo convirtieron en Malina. Al verla como una gran señora -la única mujer fuera de la familia de Moctezuma quien habló con el tlatoani- le agregaron el sufijo tzin que significa el respeto que mostraban hacia ella. De ahí que la conozcamos como Marina o Malintzin. Ella no traicionó a su patria. La patria no existía en el siglo XVI. Las nacionalidades, tal cual las conocemos hoy, fueron un invento del siglo XIX. Invento que se ajustó como anillo al dedo para crear un país dentro de un territorio dividido y con múltiples identidades y lenguas. Más aún, Malintzin no era mexica. Los españoles sí conquistaron México con ayuda de esta gran mujer (entre muchos otros indígenas que también ayudaron), pero México se reducía al territorio que ocupaba el Imperio Mexica. De acuerdo a Bernal Díaz del Castillo, Malintzin nació en Olutla, un poblado de la actual Veracruz que se encontraba fuera de los límites del mal llamado Imperio Azteca. Habrá sido uno más de los tantos pueblos sometidos o que intentaron someter los tenochcas. Malintzin, quien fue robada o regalada como esclava desde niña, no tenía por qué tener ninguna lealtad hacia los mexicas. Así que ni traidora ni malinchista. Malintzin debería de ser el emblema de muchas mujeres que luchan por superarse. Los mexicanos, además, deberíamos de adentrarnos en lo poco que se conoce de la vida de esta gran mujer para cerrar heridas que fueron creadas en en siglo XIX.

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